Un estudio realizado en cinco países europeos identificó tres perfiles de activistas climáticos y analizó los factores que pueden impulsar el compromiso ambiental. El proyecto Erasmus+ investigó las motivaciones y estrategias del activismo, revelando la importancia de un diálogo radical para abordar la crisis climática.
La curiosidad, los antecedentes familiares y la sensación de impotencia ante la crisis climática son los tres principales factores que impulsan a las personas a convertirse en activistas medioambientales, según un reciente estudio cualitativo realizado en el marco del proyecto europeo ELCRA (Environmental Literacy in Higher Education Context for Preventing Radicalization in Climate Activism).
La investigación, coordinada por la Universidad de Siena y realizada en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (España), la Universidad Jagellónica de Cracovia (Polonia), la Universidad de Klaipėda (Lituania) y la Universidad de Coimbra (Portugal), analizó las motivaciones y los métodos de compromiso de los activistas ambientales a través de entrevistas semiestructuradas y grupos focales.
“El estudio exploró el fenómeno de la participación juvenil en movimientos por la sostenibilidad ambiental y la lucha contra el cambio climático”, explica el profesor Claudio Melacarne, de la Universidad de Siena, quien dirigió la investigación. “El objetivo era doble: por un lado, comprender las motivaciones y los métodos de participación de los activistas, y por otro, investigar los factores que pueden conducir a la radicalización de ciertas personas y grupos”.
La investigación contó con 49 participantes, divididos equitativamente entre activistas y miembros de la comunidad universitaria (estudiantes y profesorado), y 52 personas que participaron en nueve grupos focales. El análisis temático de los datos identificó tres perfiles principales de activistas ambientales.
Los docentes activistas conciben su compromiso climático como un proceso educativo, centrado principalmente en informar y concienciar a la población. Suelen tener experiencia en investigación científica y creen que una mayor concienciación puede impulsar el cambio social. «Prefiero el activismo basado en la investigación, aplicando datos empíricos a acciones directas», afirma un activista estadounidense entrevistado en el estudio.
Los «activistas críticos» se centran principalmente en la crítica y la denuncia, a veces dirigidas contra las estructuras de poder. Este grupo está formado por personas que no se limitan a proponer soluciones o concienciar, sino que hacen un gran hincapié en denunciar las injusticias socioeconómicas relacionadas con los problemas ambientales. Para ellos, la lucha por el clima es también una lucha contra las desigualdades económicas y sociales.
Finalmente, los activistas de vanguardia están a la vanguardia de las estrategias de acción directa, introduciendo nuevas formas de activismo y movilización. Este grupo se caracteriza por un enfoque experimental, que incluye acciones artísticas, performances y otras formas de activismo no convencionales, con el objetivo de sensibilizar al público y atraer la atención mediática.
“Esta variedad de enfoques no representa fragmentación, sino una riqueza estratégica que caracteriza al movimiento en su conjunto”, enfatizan los investigadores. “La eficacia del activismo ambiental depende de la capacidad de integrar y potenciar diferentes formas de acción, creando sinergias entre la difusión, la crítica sistémica y la movilización directa”.
El estudio también identificó las principales fuentes de información utilizadas por los activistas, incluyendo organizaciones globales como las Naciones Unidas y el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), artículos científicos, informes universitarios, sitios web y figuras influyentes del activismo ambiental. Se concluyó que la confianza en el liderazgo de un movimiento es esencial para asegurar el crecimiento, la continuidad de la acción y la eficacia del activismo.
A la luz de estos hallazgos, los investigadores proponen varias estrategias: repensar el lenguaje científico utilizado para describir las acciones y prácticas del activismo ambiental, apoyar la creación de espacios físicos y virtuales para desarrollar un diálogo “radical” sobre el cambio climático y difundir los resultados de la investigación científica a través de revistas de alto impacto y medios de comunicación tradicionales.
Los resultados de esta investigación cualitativa y los del estudio cuantitativo publicado previamente sentarán las bases para la siguiente fase del proyecto ELCRA, que consiste en desarrollar un marco de competencias para prevenir la radicalización en el activismo ambiental mediante la mejora de la alfabetización ambiental del alumnado universitario. El proyecto creará un MOOC (Curso Online Masivo y Abierto) que abordará la sostenibilidad ambiental, el cambio climático, las teorías sobre la radicalización, las técnicas de prevención de la radicalización y el pensamiento crítico.
El proyecto ELCRA, financiado por el programa Erasmus+ de la Unión Europea, continuará hasta octubre de 2026. Hay más información disponible en el sitio web del proyecto: www.elcraproject.eu .
Para acceder a la investigación:
https://docsend.com/view/ef869wuyrwxk6eg6
https://osf.io/preprints/osf/5t2b4_v1
Melacarne, C., Banchetti, C., Grzymała-Moszczyńska, J., Molinario, E., Prislei, L., Aragão, A., Borges, F., Fidalgo, S., Graça, M., Lopes, D., Paixão, M., Jakulyte, D., Straksiene, G., Molina Díez, M., Marcos Recio, JC, Song, K., Flores Vivar, JM, Varona Aramburu, D., de Castro Leal, L., Telesca, G., Rullo, M. (2025). WP2 – Investigación sobre cuestiones medioambientales – relacionadas con el activismo y la radicalización. OS1.4 – Comprender el fenómeno de la participación juvenil en movimientos que promueven la sostenibilidad ambiental y la lucha contra el cambio climático, y los factores que pueden contribuir a prevenir la radicalización. (A2.4). Informe del Proyecto Erasmus+ “ELCRA” https://doi.org/10.31219/osf.io/5t2b4_v1
Foto de Adrian Balasoiu en Unsplash
